
PSG bicampeón de la Champions League
El equipo de Arteta se adelantó rápido y resistió durante gran parte de la final, pero el conjunto parisino encontró el empate y se impuso desde los doce pasos. Segunda Champions consecutiva para los de París, que ratifican su condición de mejor equipo de Europa.
Los penales definieron al nuevo campeón de la Champions League. En realidad, al bicampeón. Porque Paris Saint-Germain, esa fenomenal obra maestra de Luis Enrique, repitió el título que había conseguido hace un año cuando apaleó por 5-0 al Inter de Lautaro Martínez. Esta vez, en Budapest, la bella capital de Hungría, fue todo muy diferente. Porque la final estuvo lejos de ser atractiva. Y mucho tuvo que ver el plan de Arsenal. Un plan que prevaleció, pero que al final no sirvió de nada. Porque el equipo de la capital francesa y de los capitales qataríes quedó sometido al juego que propuso Mikel Arteta, que paró un equipo pétreo —y mezquino— que se dedicó a destruir y esperar. Fue, en definitiva, un pálido 1-1 al cabo de los 120 minutos que recién se destrabó en la definición por penales, cuando Gabriel Magalhaes mandó a las nubes el último remate de la serie. Un premio, merecido, para el que más intentó.
Lejos estuvo este Arsenal de parecerse a aquel ballet que dirigía el francés Arsène Wenger —siguió el partido desde un palco— a principios de este siglo. De hecho, salvando las distancias y los estilos, PSG podría ser el legítimo heredero de aquel campeón sin corona en Europa. Aunque esta creación de Luis Enrique sí termina festejando. Es más, empieza a construir una hegemonía. Puede hacerlo jugando muy bien, como lo hizo hace una vuelta al Sol en Múnich. O jugando como pudo y lo dejaron, tal como sucedió en tierras magyares.
Porque los Gunners, que llegaban embalados tras la conquista de la Premier League luego de 22 años de decepciones, se vieron beneficiados por la temprana ventaja que llegó a los 5 minutos de juego casi de casualidad.
Un despeje del ecuatoriano Pacho rebotó en el belga Trossard y de allí salió una involuntaria habilitación para Havertz, que corrió y corrió hasta pisar el área grande y sacar un bombazo que dejó sin chances de reacción a Safonov. El alemán, que se convirtió en el tercer jugador en la historia en marcar en dos finales de la Champions League con dos clubes diferentes (los otros son Cristiano Ronaldo y Mario Mandžukić), quería ser otra vez el héroe, tal como lo había sido para Chelsea ante Manchester City en 2021.



